LLUEVE. UN LUNES DE FEBRERO, EN EL HEMIFERIO SUR.EL CIELO GRIS, CASI SIN MATICES. LA ALFOMBRA SE EXTIENDE A MIS PIES CON SU AMARILLO INTENSO. LA SOMBRILLA SE MECE, BLANCA, AFERRADA AL MÁSTIL. LA BRISA ARRASTRA LA LLUVIA CUAL COMPAÑERO DE VIAJE Y MOJA MI ROSTRO, APENAS, CASI COMO UN ALIVIO. LA LECTURA REPOSA. MIS MANOS SE EXTIENDEN MÁS ALLA DEL MANTO PARA DEJARSE EMPAPAR POR EL AGUA QUE CAE DEL INACCESIBLE  CIELO. NO HAY TRINOS. LAS AVES DORMITAN SALVO LAS GAVIOTAS Y LAS GOLONDRINAS EN ALGÚN IGNOTO LUGAR DEL UNIVERSO. A MIS ESPALDAS, EL BOSQUE ENVUELTO DE HISTORIAS A LA HORA DE LA SIESTA. LA PALETA COMPONE LOS COLORES: BLANCO, NEGRO, UN POCO DE AMARILLO. PIENSO EN MI PASADO. SUEÑO CON EL FUTURO ¿COMO LO PINTO? ¿QUE PALETA COMPONGO?

A LO LEJOS, UN PERRO SE TROPIEZA CON LAS OLAS. DOS SILLAS TESTIGOS DE UNA HISTORIA QUE SE MUDO A OTRO ESPACIO. LA SOLEDAD SE DEBE PARECER BASTANTE. NO HAY HUELLAS. SOLAMENTE MIS PASOS CUANDO COMIENZO A CAMINAR Y MIRO HACIA ATRAS. IMPROVISO EL SENDERO. NADA ESTA HECHO. ME IMPONGO METAS: LLEGAR A LA ROCA. EXISTE UN TIEMPO QUE IMAGINO AJENO. NO ES EL MIO. AQUEL SE TRADUCE EN SEGUNDOS, MINUTOS, HORAS, DÍAS. ESTE EN INSIGNIFICANTES TESTIMONIOS.

RECORDAR. AFERRARSE A LOS DETALLES Y LOS COLORES. RETENER LA ESCENOGRAFIA, ANOTAR LA COREOGRAFIA.

EL OLOR A SAL ¿DÓNDE LLEVARLO? ¿COMO TRANSPORTARLO?.

GRABAR LAS OLAS EN SUS DIÁSTOLES Y SÍSTOLES. CON SUS TRUENOS Y PAUSAS, MEMORIZAR EL DESEMBARCO EN LA PLAYA.

HACER UN PAQUETE, UN HERMOSO ENVOLTORIO QUE CONVIVA CON MIS SECRETOS Y LLEVARLO EN LA MEMORIA DE TODOS LOS DÍAS CON LA EGOISTA INTENCION QUE ME AYUDE A RESPIRAR EN LA OFICINA.

Febrero, de 2012

EL ALMA QUE REPOSA EN ENERO


 

La tarde se avalanzó sobre la noche, demorando el poniente. Una paleta de infinitos colores desnudó su abanico rebotando al Sol que se escondía con parsimonia. Nuestra sombra cual silueta de Modigliani,  se prolongaba en forma descarada. Me aferré a su mano percibiendo el frío de su piel tostada, ajada, rebosada de arena y sal , satisfecha del intenso trajín que sin piedad la había sometido en el perezoso verano que transcurría. Pequeñas mechas de luz comenzaron a brotar a nuestro alrededor previniendo la oscura noche sin luna y el silencio se apoderó despaciosamente de todo, acallando grillos y  ranas. Buscamos refugio sin saberlo.Innata necesidad, deliciosa intuición de protegernos  de la misteriosa noche. Acaso el color del fuego, que con todo desparpajo desparramaba su miel de calor o los sillones cubiertos de toscas mantas nos inmantaron para caminar sin sorpresas hacía ese espacio que se nos brindaba.

RAT. 28/01/2012