OLIVERIO GIRONDO


Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.
Gracias pelo
caballo
mandarino.
Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.
Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.
Muchas gracias al humo
a los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla
a la sangre
a los toros
a la siesta.
Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.
Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.

MICRO-RELATOS GANADORES


La Fundación César Egidio Serrano organiza todos los años, un concurso internacional de micro-relatos.

Dos ejemplos de micro-relatos ganadores, de una simpleza y contenido extraordinario:

EL FRANCOTIRADOR:

“Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”. Armando Macchia.

 

HACE DIAS QUE LLUEVE:

“Hace días que llueve a cántaros. Y la gata se comió el último grillo que nos mantenía despiertos”. María Soledad Uranga

DESDE PARIS UN 14 DE JULIO


DESDE PARIS UN 14 DE JULIO

En París llueve. Los paraguas multicolores desfilan por las estrechas calles de Les Marais o por las anchas veredas de Champ Elysee. Mañana es  14 de Julio y se reparten las fiestas en distritos cuyos bailes están organizados por Bomberos y los fuegos de artificio frente al Campo de Marte. Prefiero el Canal Saint Martin, lejos de las maquinas asesinas, de las herramientas que siembran terror y muerte en las sociedades desplazadas y sumergidas de Irak o Siria. La guerra parece distante. Los conflictos ajenos y la curiosidad propia.

En aquel café de la esquina, pequeña terraza trazada sobre la estrecha vereda, me impongo la lectura, el descanso, la reflexión y mis pensamientos son para la literatura, la invención, el descubrimiento, la crónica, la descripción , Perez Reverte y sorprenderme porque es escorpiano y nacimos apenas con unos días de diferencia. El vivió mi misma época en otra dimensión y en otro espacio y en una diálogo imaginado podríamos describir una forma de vida en dos continentes; y aún así, sería parcial. NI mi vida ni la de Perez Reverte ha sido igual a la de argentinos y españoles nacidos en 1951.

Cada uno es un absoluto. Una vivencia personal intransferible que actúa por decisión propia y asume las consecuencias. ¿Y el botón de retroceso? ¿Vale al arrepentimiento? La cinta se grabó y no hay camino atrás y si existe el perdón y la consideración ajena, los acontecimientos y las consecuencias ya no son las mismas. Así de claro. Así de trágico.

 

BREVE RELATO (2)


La calle vestida. El bullicio se apodera del entorno. Una paleta infinitamente colorida con innumerables  matices sube al cielo. EL desconoce el sendero que ELLA transita hasta su refugio. Su ansiedad lo lleva a deambular sin rumbo. Recuerda todos los instantes que fueron construyendo su dicha. La armonía del momento lo envuelve. Lo delata la respiración pausada. Visualiza su imagen al doblar la esquina. Se aferra a las flores que esconde a sus espaldas. Comienza a caminar a su encuentro evitando delatarse. Estrecha los cuerpos y la rodea con sus brazos y las flores mientras su boca tapa su boca, tan sensual. Se desplazan sobre el muro. ELLA se desliza feliz y asombrada. Caminan, levitan . Ríen sin mirar atrás.

BREVE RELATO


La calle desnuda. El silencio se apodera del entorno. Una paleta infinitamente gris sin matices baja del cielo. EL conoce el sendero que ELLA transita hasta su refugio. Espera. Piensa en aquellos momentos y la forma que se fueron desmoronando. La violencia interna escala. Lo delata la respiración ahogada. Visualiza su imagen al doblar la esquina. Se aferra a la “faca”. Comienza a caminar a su encuentro disfrazado de rengo para evitar delatarse. Estrecha los cuerpos y hunde el vil metal cinco veces mientras la mano testigo de tanta saña tapa su boca, otrora sensual. Se desplazan sobre el muro. ELLA se desliza inerte alfombrando la vereda. EL camina. Llora sin mirar atrás.